A lo largo de la primera mitad del siglo XX el Patronato Nacional Antituberculoso, dependiente del Ministerio de Sanidad, construyó a lo largo de la geografía española varios sanatorios aislados de los focos urbanos para tratar algunas de las graves pandemias que estaban asolando a la población civil; como la tuberculosis, la lepra, la polio, la fibrosis y el cáncer de pulmón.
En la Sierra de Guadarrama se ubicaron gran número de estos antiguos sanatorios abandonados construidos a principios del siglo XX y remodelados tras acabar la Guerra Civil, ya que quedaron muy afectados y tuvieron que ser totalmente reconstruidos. Debido a las propiedades paliativas que ofrecía el aire de la sierra de Madrid contra las enfermedades pulmonares, se fueron construyendo estos impresionantes edificios que hoy en día forman parte de múltiples leyendas fantasmales.







